De nacionalidad panameña, Jhafis Quintero Gonzales nació en la Chorrera en 1973, vive y trabaja ahora en Ámsterdam. Aquí se dedica a la producción de arte contemporáneo. Sus obras artísticas son de vario género: video instalación, performance, pintura, escritura, donde los modelos creativos y representativos decantan la individualidad de su propio mundo interno, acciones y situaciones vividas en primera persona que él se propone trasladar hacia otro plano, un plano “artístico”, más “irreal” para darle sentido, para hacerlas legibles, accesibles.

 

Tu trabajo de artista se desarrolló a partir de tu experiencia carcelaria. El encierro ha sido fuente de creatividad y de inspiración en tus obras… ¿Cómo empezó?

A mediados de los noventas Conocí a Haru Wells una mujer con la voluntad de hierro necesaria para vencer a los sistemas. Ella llevó a la prisión un proyecto decidida a demostrar que el arte es un sustituto efectivo del crimen.

Nos enseño arte de una manera no tradicional en un sitio poco convencional, y a organizar las ideas y a comunicarnos de una forma diferente a la que hasta entonces habíamos conocido. Yo – y estoy seguro que el resto del grupo que éramos once – encontramos la manera natural de nutrir el apetito de trasgresión que algunos llevamos atorado en el pecho, en las entrañas y que en muchos de los casos terminamos satisfaciendo mediante el crimen por ser la forma más fácil y accesible.

Yo a partir de mi experiencia y de haber pertenecido a ambas disciplinas creo que el arte y el crimen son hermanos gemelos que comparten entre si la necesidad de transgredir.  A lo largo de mi vida he conocido muchos criminales que podrían ser excelentes artistas y he conocido artistas que podrían ser excelentes criminales. A mí me gusta el arte porque puedo ser yo mismo pero sin daños a terceros.

¿Es el arte una estrategia de rebeldía y de transfiguración en contra de la violencia, del control, de la vigilancia permanente, de la cautividad (en donde tenga lugar) y del sistema, que sea carcelario o político?

El sistema carcelario es la maximación absoluta de todos los sistemas, políticos, represivos etc. Me eduqué observando a los más antiguos usar la creatividad para eludir los sistemas represivos y sus métodos.

La creatividad en esos sitios es un tema de vida o muerte, estoy convencido que esa es una manifestación de arte honesta porque tiene como base la urgencia, porque al final la creatividad es una herramienta o arma con la que te comunicas en un mundo que no diseñaste pero que te tocara vivir – y no solo me refiero a la prisión sino en el mundo en general. Yo contextualizo este lenguaje y lo inserto en la vida cotidiana, en el medio del arte oficial a pesar de que la institución arte padece también como cualquier otra institución los mismos defectos. 

Coméntanos de tus piezas en Who More Sci-Fi than Us.

Cambalache. Esta pieza hace parte de una serie de dibujos hechos en paneles de madera, cubiertos de concreto especial, utilizando herramientas básicas como lapiceros, marcadores y objetos puntiagudos. Tiene la intención de exorcizarme de angustias diarias transfiriéndolas al concreto.

Jhafis Quintero Gonzales, Cambalache, 2012 © Uprising Art
Jhafis Quintero Gonzales, Cambalache, 2012 © Uprising Art

Este tipo de grafiti tiene un significado vital en prisión, pues es la única manera de establecer contacto con uno mismo, de materializarse fuera del cuerpo que en esas circunstancias deja de pertenecer a uno mismo para ser objeto de castigo judicial y por esta razón propiedad del sistema judicial por el tiempo que dure la sentencia.

Tienen la virtud de mantener la esencia y de no permitirnos olvidar quienes somos fuera de esos sitios. Es una manera de transferirnos y perpetuar estas memorias como un tatuaje indisoluble en las paredes de la prisión que son al final una segunda piel en la que habitamos.

Esta pieza en particular habla de la repetición uno de los mayores temores de los presos pues dentro de la repetición no existe el tiempo, es como vivir un mal momento por siempre, la repetición no importa donde uno se encuentre a veces puede llegar a extirparle las ganas de vivir a cualquiera, yo me deshice me exorcicé de toda esa repetición y la dibuje en esa obra Cambalache. Como artista exorcizo lo vivido en pasado y lo proceso en el presente y lo transfiero en mi obra no como un destino final sino como un punto de vista más.

La Maquina: esta pieza está inspirada en la novela de Kafka, La Colonia, pero también en una dinámica dentro de la cárcel.

Jhafis Quintero Gonzales, La Maquina, 2011 © Jhafis Quintero Gonzales
Jhafis Quintero Gonzales, La Maquina, 2011 © Jhafis Quintero Gonzales

Los reos luchan en contra de la repetición de amanecer: otra vez en el mismo momento, viendo la misma gente, las mismas dinámicas, la misma comida, entonces se buscan métodos desesperados para romper con esta rutina… Mediante ingeniosos “performances” fingen estar enfermos (a veces se consigue la clara de un huevo se pone dentro de la boca, luego se añade polvo rojo de los que usan generalmente para refrescos y se finge vomitar esta mezcla frente a un policía). ¿El premio? Poder ver a través del auto-prisión la calle, desde los agujeros, en ruta al hospital: desde esos agujeros se tiene literalmente una vista parcial de la vida pero de cualquier manera es diferente a lo de siempre. 

¿Tus piezas tratan de un imaginario colectivo o personal?

Esta experiencia personal determinó profundamente mi vida y mi trabajo, yo busco en el arte comunicar las cosas que quiero utilizando imágenes de donde el comportamiento humano y sus necesidades son brutalmente sinceros, porque ahí no se utilizan las mascaras sociales, no hay necesidad, no hay nada más que perder en esas condiciones. ¡Yo diría que estuve estudiando antropología en primera fila en la mejor universidad posible y tuve suerte de poder graduarme! 

Estas haciendo una residencia en Ámsterdam, ¿qué te está brindando esa en tu práctica artística? ¿De ahí han viniendo surgiendo nuevas temáticas en tu trabajo?

Estar aquí en Ámsterdam me ha ayudado a ver algunos de mis costados que antes no podía ver.

De donde vengo el caos es la forma de segregación usual, aquí la segregación tiene que ver con la perfección. A partir de esta nueva visión de mi en este contexto he podido universalizar mi trabajo, verlo con mas criticidad, siempre desde mi experiencia pero con mucha más distancia. 

A pesar de los temas difíciles y existenciales del cual tu arte trata, tus creaciones son muy depuradas y llenas de poesía. ¿Cómo se plantea esa contradicción?

 Aquí me toca citar a Eduardo Galeano: “Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.

 

Por Clelia Coussonnet

Julio 2012

Creditos imagen de portada :  Jhafis Quintero Gonzales, You-You © Jhafis Quintero Gonzales