Jamás sabemos lo que va a suceder cuando se es artista: debemos tomar las oportunidades. Ser abierto y dispuesto. Trato de dejar la puerta abierta a lo que puede venir.

¿Cuál es su formación?

 Mis padres son de Sto. Vicente y vinieron en los años 1960 a Inglaterra en dónde nací. Soy autor de piezas de teatro, soy un artista y un curador. Trabajo con técnicas mixtas, instalaciones y performances. En realidad, yo no realizo por mi mismo los performances, pero puedo escribir textos o trabajos que se remiten a los performances. Mi trabajo es interdisciplinario. En cuanto a las bellas artes, me encamine dando rodeo por las artes vivas en la medida en que tiene un lazo con las bellas artes. Aunque trabajé en el teatro durante mucho tiempo, siempre me han interesado por las artes visuales.

¿Cuáles fueron las primeras piezas de arte visual que usted creó?

 Mi primera pieza fue una instalación titulada ” The West Indian front room». Utilicé el término “West Indian” porque hace referencia a una época particular – la de después de la Segunda Guerra Mundial, en un contexto de migración.

Michael McMillan, The West Indian Front Room © Geffrye Museum
Michael McMillan, The West Indian Front Room © Geffrye Museum

Este salón se inspira en una sala de visitas de la época victoriana, que fue tradicionalmente reservada a los invitados. Los niños no estaban autorizados a ir y en cuanto al lado práctico, la sala de visitas estaba realmente reservada a los invitados y casi fue visto como un santuario. Hasta cuando no había ningún invitado, el salón debía estar intacto, inmaculado y limpio. A causa de esta naturaleza, la sala se transforma en “la sala especial” en la cual la familia podía mostrar a la gente que ella existía… Usted debía tener los mejores muebles, las mejores fotografías, los mejores ornamentos y las menudencias que demostraban quién usted era. Es una práctica y un fenómeno universales, pero lo que es profundamente interesante aquí es cómo los inmigrantes decoraban este espacio.

¿Quién estaba a cargo de decorar esta pieza?

Pienso que generalmente era una pieza dominada por las mujeres. Es un espacio femenino. En el “front room” se trata del modo en el que las mujeres se expresaban a través de la cultura de consumo y el cuidado fetichista sobre objetos particulares. Para los emigrantes caribeños, esta sala era crucial porque las mujeres negras no fueron representadas como mujeres respetables en la sociedad inglesa: allí, en el salón, las mujeres podían decir que eran una buena esposa, una buena madre, o una buena pareja.

Como obra de arte, lo desarrollé de modo original e inédito. Todo comenzó cuando se me pidió hacer una exposición en Inglaterra en un museo que no tenía dinero. Estaba decidido hacer esta instalación específica pero no tenía los fondos necesarios, entonces le pedí prestado cosas a mi madre, a mi tía… yo pienso que cuando la obra comunica con público sobre un plan emocional, entonces, está conseguida. Era la primera exposición. Luego traté de llevar esta idea a otro nivel; tuve otros encargos hasta que me pidieron producir una exposición para el Geffrye Museum (museo inglés de los interiores y de la casa). Teníamos un gran presupuesto y tenía más de un año para desarrollar el proyecto y reunir los objetos necesarios para la realización de mi pieza, de mi “front room”… Debía buscar objetos muy detallados para que mi ” front room” se parezca a una verdadera pieza. El enfoque de Geffrye Museum era más el de un proyecto etnográfico que el de un proyecto artístico.

Michael McMillan, The West Indian Front Room © Geffrye Museum
Michael McMillan, The West Indian Front Room © Geffrye Museum

¿Acaso esto fue un problema para usted?

Como artista, debí negociar… En efecto, esto quería decir que cada detalle tendría un fin etnográfico a causa de su procedencia. Debí catalogar y hacer investigaciones sobre cada objeto. Pero, por supuesto esto quedaba como una obra de arte.

Mi enfoque no era recrear una pieza, pero como inmigrante de la segunda generación, se trataba de investigar sobre una pieza que yo odiaba y que representaba la mentalidad colonial. Para alguien de mi generación – nacido en el Reino Unido, era un espacio muy discutido. En mis años de formación, durante los años 1970, con la emergencia del poder de los Negros, resistíamos contra lo que esta pieza quería decir: colocábamos nuestra identidad sobre un plan más político.

Este salón se inscribe en una dialéctica de pieza conservadora: ella representa una cultura negra y una sociedad que es conservadora. Sin embargo, es una pieza que dice también algo sobre nuestro espacio personal, un espacio sobre el cual la sociedad inglesa no conocía nada. En aquella época, la sociedad británica nos conocía sólo como comunidad emigrante por lo que veía en el espacio público, en las calles, pero no en la esfera privada o íntima. Con este proyecto, exploré la moral y los valores que nuestra apariencia creaba, y los hice resonar en una situación contemporánea. Para los emigrantes caribeños, la familia queda como algo muy importante. Es esta idea de buena educación que tiene mucha influencia. Esto era mostrado en el modo con cual el salón era decorado y mantenido.  

¿Qué había en este salón? ¿Cuáles elementos u objetos serían retomados sin cesar allí y por qué?

Michael McMillan, The West Indian Front Room © Geffrye Museum
Michael McMillan, The West Indian Front Room © Geffrye Museum

 Esta pieza está paralizada en los años 1970. Es una pieza retro porque el retro volvió a la moda. Había unos papeles pintados coloreados que jamás iban con la alfombra, y había unas cosas hechas a crochet por todas partes. Cuando fue aportado de Europa por los misioneros, el crochet era hecho de color crema, pero las mujeres caribeñas lo transformaron en algo escultural y coloreado. Cuando volvieron a Europa e inmigraron, la mayoría de estas mujeres aportó su gancho, era como “recolonizar” esta práctica. El gancho se transformó en un verdadero arte y artesanado. Con sus ganchos, las mujeres caribeñas pudieron ganar dinero.

En el salón, había también unas flores artificiales en los floreros. Sólo la clase media tenía verdaderas flores. Además, podíamos encontrar un armario con alcohol que servía sólo para ser mostrado, en efecto raramente era utilizado. Otro elemento crucial es el radiograma. En él las familias tocaban los discos de vinilos. Era importante para los emigrantes caribeños porque en Inglaterra, eran a menudo excluidos o rechazados de las discotecas y de los pubs. Ellos mismos se forzaron a divertirse en casa, escuchando calypso, ska o rock animado. Una música de la cual se sentían próximos. 

El salón tenía varios papeles, no era solamente una pieza para los invitados o un lugar para divertirse, sino que era también una pieza religiosa. A menudo cuando los emigrantes caribeños iban a las iglesias inglesas algunas de entre ellas le decían de no volver más. Entonces expresaron su identidad religiosa en el salón, poniendo en la pared reproducciones de la Cena. Si alguien moría, el ataúd se colocaba en esta pieza para ser velada.

Háblenos de su instalación “I miss my mum’s cooking” en la exposición Who More Sci-Fi than Us.

Este proyecto está muy relacionado con mi proyecto de The West Indian Front Room. En el curso de los 18 últimos meses, perdí a mis padres, en el 2010 a mi padre y el año pasado a mi madre. Los dos ataúdes estaban expuestos abiertos en nuestro front room.

La instalación que presento aquí es un homenaje a mi madre. Es verdad que cocino, pero jamás cocinaré como ella. Cuando se limpió su casa, guardé muchos utensilios de cocina, sin saber lo que haría con. Cuando Nancy me propuso participar en Who More Sci-Fi than Us, decidí hacer una obra cuyo sujeto sería la cocina.

Michael McMillan, I miss my mum’s cooking, 2012 © Uprising Art
Michael McMillan, I miss my mum’s cooking, 2012 © Uprising Art

En las casas de los inmigrados caribeños, la cocina es también un lugar especial: es ahí dónde se invita a los amigos y también es el lugar donde tienes conversaciones diferentes a la del front room. Es informal, no como el salón donde uno debe comportarse de cierta manera – una manera formal. Quise hacer siempre algo con este espacio de la cocina y tan pronto como mi madre murió y que obtuve los utensilios, me dije que iba a hacerlo. Creé dos instalaciones.

La primera es una mesa de cocina con un mantel plástico y los utensilios de mi madre. La rodeé de un círculo de arroz, de frijoles a ojo negro y de frijoles colorados. Son los ingredientes para cocinar los platos típicos del Caribe.

Michael McMillan, I miss my mum’s cooking, 2012 © Uprising Art
Michael McMillan, I miss my mum’s cooking, 2012 © Uprising Art

Luego, al lado de esta mesa, escribí un texto sobre papel sulfurizado, que coloqué sobre la pared, que habla de la manera en la que los utensilios de cocina fueron utilizados por mi madre. Por ejemplo, el pote holandés que es utilizado en todo el Caribe es sellado y en su interior los olores y texturas de la cocinera. Por lo tanto, está sellada al interior la cocina de mi madre. También he descrito el alimento que ella cocinaba, cómo la hacía, el gusto que le daba, pero además he escrito sobre el olor del café, que me hacía al despertar los domingos por la mañana. Con el café, me cocinaba soufflé o bolitas fritas. Pero en mi instalación hay también una dialéctica sobre su enfermedad, padecía de diabetes, es por eso que tracé bajo el texto, un círculo con azúcar y sal. El azúcar hace referencia al hecho de que ella era diabética y la sal evoca su fuerte tensión. Nos gustan estos ingredientes en el Caribe, pero nos matan a diario. En medio de este círculo, puse coco, que es crucial en los platos caribeños, luego una salsa a la guindilla y también objetos que mi madre utilizaba a diario para su cuerpo como pomadas y ungüentos, más tratamientos que ella tomaba.

Michael McMillan, I miss my mum’s cooking, 2012 © Uprising Art
Michael McMillan, I miss my mum’s cooking, 2012 © Uprising Art

Sobre la mesa de la cocina, hay también un bastón para marchar que mi madre utilizó cuando perdió su fuerza. La enfermedad comenzó a disminuirla. Con esta instalación, introduje la idea de inmortalidad. Su cocina vive a través de mí y a pesar del hecho que no esté aquí físicamente, la memoria de estos gustos se queda en mí.

En realidad, todavía trabajo sobre el sentido de esta pieza. Es un memorial a mi madre. Al nivel espiritual, esto me ayuda a curarme. Puedo explorar esta cuestión por el arte y esto me ayuda.

¿El arte es un medio de curarse?

Realicé un proyecto, una residencia al norte del País de Gales, dónde yo trabajaba con gente que tenía reumatismos. Hablaban galés y no había ninguna persona negra. Entrevisté a los pacientes en su casa y de estas entrevistas hice a la vez un libro y una obra sonora. Lo que es interesante y raro es que mi padre tuvo un ataque cardíaco cuando yo trabajaba en el hospital. Es extraño, pero posiblemente es el destino. Mi padre murió. Escribí lo que me sucedió, hablé de la muerte. En los países europeos, la gente no habla de eso como si esto jamás fuera a llegar. En mi familia, siempre hemos hablado y bromeado de la muerte… la muerte no es un extranjero para mí. Es por eso que en el libro escrito después de mi residencia, no hablé solamente de los pacientes, sino que también de la muerte de mi padre, del entierro, de su cuerpo, del modo en el que fue vestido, de su espíritu. Todo esto forma parte de la cultura caribeña. Estamos conscientes del mundo espiritual que es próximo a nosotros y algunas de nuestras prácticas religiosas están basadas en esta proximidad. Siempre he estado interesado por este lado espiritual y de un cierto modo siempre ha estado en mi trabajo. Aun yo creciendo y yendo a la iglesia con mis padres, mi padre me contaba historias sobre los espíritus.

¿Va usted hacer una instalación sobre su padre como ha hecho para su madre?

 En mi teatro, un día realizaré, sin duda, una obra específica para mi padre. Ya he escrito tres piezas de teatro sobre el tema de la masculinidad negra, Invisible que está basado en una novela de Ralph Ellison, Invisible man y Brother to Brother que es una obra de performance. Siempre exploré la masculinidad, en particular cuando yo mismo me hice padre.

 Ahora que mi padre murió, me siento libre de explorar todo tipo de cosas. Por ejemplo, hasta hace poco tiempo, siempre afeité mi cabeza. Después, dejé crecer mis cabellos y es una reacción a la muerte de mi padre. Si él hubiera estado aquí, me habría dicho cortarlos.

El año próximo, debería hacer una exposición al Cambridge Fits William Museum, titulada The origins of the Afro comb: voy a recrear a un barbero y un salón de peluquería de los años 1970. El peine es un símbolo de “Black is beautiful”, era emblemático durante los seventies. El barbero tendrá un aspecto más histórico, mientras que el salón de peluquería será ultramoderno utilizando las últimas tecnologías. Los cabellos son muy importantes para las mujeres. Tienen varios modos de peinarlos, esto representa horas de trabajo antes de que sean vistos.  Ir al peluquero es un ritual: debemos tomar una cita, vestirse correctamente, llevar la buena bolsa y los buenos zapatos. Debo explorar los dos.

Michael McMillan's "afro"-comb © Uprising Art
Michael McMillan’s “afro”-comb © Uprising Art

¿Por qué los cabellos son tan importantes? ¿Acaso la manera en que la gente se muestra es una fuente de inspiración para su trabajo?

Pienso que el modo en el que usted peina su cabello tiene un significado político que es muy interesante en el contexto del deseo, del placer y del cuerpo. Los cabellos tienen relación con la imagen que se quiere proyectar, a lo que tienen que decir sobre nosotros mismos y a la idea que uno se hace de la belleza. Posiblemente esto es, porque estoy en el medio del teatro que me he interesado en el cuerpo y en la manera en que los cabellos son peinados. Los dos pueden ser representaciones verdaderas. El salón de peluquería y el barbero son instituciones secretas que implican una puesta en escena. Su barbero se hace un íntimo, conoce muchas cosas sobre usted y a pesar del paso del tiempo, la gente siempre los necesitará.

 En general, estoy interesado por las cosas comunes, las cosas que se consideran adquiridas. Particularmente he estudiado la cultura negra y cómo dentro de la diáspora africana esta cultura es diferente, pero también muy semejante. Estos elementos que estudié son en cierto modo transnacionales. Me interesan por cómo se puede establecer los lazos con la diáspora a través de esto…

Por Clelia Coussonnet

Mayo 2012

Créditos fotografía de portada : Michael McMillan al encontrarnos en la KAdE en Amersfoort © Uprising Art