Entrevista realizada por Uprising durante la Oncena Bienal de La Habana (mayo 2012) en Cuba y durante el festival de fotografía Phot’Aix, que se está llevando a cabo en la ciudad de Aix-en-Provence, Francia, hasta el 18 de noviembre de 2012. 

Preséntate rápidamente.

En mi trabajo, básicamente empecé por el autorretrato desde un principio. Tengo obras muy personales pero desde un punto de vista que tiene que ver con la sociedad y el entorno. Hago fotografías-objetos, pero soy pintora de formación, trabajé mucho en pintura vinculada con objetos, y ahora estoy desarrollando otro tipo de obras como instalaciones.

¿Cómo se hizo esa evolución entre pintura, fotografía e instalación?

La propia obra te va pidiendo. Empecé como pintora pero siempre vinculé mi pintura con otros materiales como plomo, hilo, o pelo, para el simbolismo que tenían. Me interesa el simbolismo del proprio material en la obra: el material casi se vuelve objeto. Lo elijo dependiendo de la misma obra y de lo que requiere para expresar las ideas que tenga.

Después hice fotografías relacionadas en la misma pintura, como mi serie sobre el Canto de Penelope (1997): las fotos y la pintura dialogaban, se respondían. Luego me puse a trabajar las fotos como fotos solas, pero siempre intentando establecer un juego visual entre lo que es pintura y lo que es fotografía. Me gustaba que las fotos produjeran ambigüedad. La intención era provocar un juego entre lo real y lo irreal.

Aimée Garcia en Phot'Aix © Uprising Art

Aimée Garcia en Phot’Aix © Uprising Art

Ahí surgió un elemento en mi trabajo. Bordé las fotos con hilo. Eso me llevo a trabajar objetos de hierro bordados con hilo. Hice una serie con cazuelas de hierro bordadas.

Realmente no me considero como una fotógrafa por ejemplo, soy artista plástica. La fotografía la uso como un medio entre otros, y elijo el medio que quiera usar dependientemente de la idea que quiera representar.

¿El uso recurrente del bordado te permite establecer qué tipo de discurso en tu obra?

Primero busqué algo de la tradición, de las mujeres que bordaban. Lo he seguido usando en ese sentido, y lo profundicé más bien en el sentido de la entrega. La tradición es el pretexto simbólico para hablar de la paciencia, de la espera, de la cotidianidad. Usar bordado crea una estética en mi trabajo que tiene que ver con un ciclo que se mantiene.

Durante la bienal por el proyecto de Detrás del muro en el malecón, tuve una instalación: dos mujeres tejiendo un tapete negro, para referir justamente a esa paciencia, y además la pieza se hizo en un lugar simbólico de la vida cubana: el malecón.

En la muestra HB durante la 11ª Bienal de La Habana se presentaron obras tuyas bordadas en hierro en objetos que ya no eran más domésticos, pero en pelotas de béisbol y en resguardos de bebés…

Los resguardos forman parte de una obra del 2010, que estuvo expuesta en la Galería Villa Manuela en diciembre de 2010 con mi muestra El Jardín de la intolerancia. Utilicé imágenes de flores como pretexto para hablar de la sociedad. Saqué fotografías de colores diferentes, las imprimí todas en lienzo, y las volví al rojo. En la pared de la galería había piedras cayéndose, como una metáfora de una lluvia de ilusiones. Y la exposición terminaba con los resguardos de bebés que referían a la protección. Eran un símbolo del que hay que venir al mundo cargado, protegido.

Aimée Garcia en HB © Uprising Art

Aimée Garcia en HB © Uprising Art

Las pelotas de béisbol son del 2012. La pelota es un juego machista. Usando esa referencia me permitió hablar de la masculinidad y de la feminidad.

¿El tema de la mujer en el ámbito domestico es importante para ti?

También has dicho que el autorretrato fue un punto de inicio. Eso parece haber cambiado al largo del tiempo. ¿Tu trabajo es menos autorreferencial?

Ya no uso el autorretrato del punto de vista visual. Sin embargo sigo haciendo algo muy personal. No es autobiográfico pero personal en la reflexión que tengo en base al mundo que me rodea. Es como partir de mi propia experiencia para hablar de otras cosas. La mujer está en mi obra pero no porque quiera hacer una obra femenina o feminista. Es algo que tengo incorporado y lo utilizo para hablar de las ideas que me interesan, para llegar a la cuestión de la sociedad, y del contexto.

Creo que lo que ha ido cambiado ha sido mi manera de ir creando.

Volvemos a tu obra fotográfica que está expuesta en Phot’Aix en este momento. La serie Tributo presentada representa a mujeres con mascaras en una estética clásica y rodeadas de objetos simbólicos.

Esa serie de fotografías del 2004 es muy vinculada a la pintura. Parte de unas mascaras de madera calada y pintadas que después usé en las fotografías mismas. Muchas personas me piden si son fotos intervenidas, no hay nada de eso, la máscara ya está en el modelo.

Aimée Garcia en Phot'Aix, serie Tributo © Uprising Art

Aimée Garcia en Phot’Aix, serie Tributo © Uprising Art

Esta serie tiene que ver con las actitudes y las posturas que adopta el individuo frente a determinados momentos de la vida. Es acerca del individuo en la sociedad y el contexto que lo rodea. Por eso todas esas imágenes llevan ese juego con la máscara y con objetos muy simbólicos que tienen un significado importante y una persona que nunca se llega a ver realmente.

¿Cuál significado atribuís a esos objetos? La serie evoca un juego de escondite.

Cambias también el color del fondo del negro al rojo en algunas fotografías…

Las muñecas y el niño remiten ambos a la infancia y a la maternidad. También están vinculados con los recuerdos, la memoria.

Aimée Garcia en Phot'Aix, serie Tributo © Uprising Art

Aimée Garcia en Phot’Aix, serie Tributo © Uprising Art

En el caso de la espada, ese objeto tiene que ver con el enfrentamiento a la vida diaria. Se convierte símbolo de la lucha en la vida cotidiana para afirmarse como individuo.

Aimée Garcia en Phot'Aix, serie Tributo © Uprising Art

Aimée Garcia en Phot’Aix, serie Tributo © Uprising Art

El libro es el conocimiento, la transmisión del saber.

Y al final está la máscara. Esa máscara es la actitud que adopta el individuo en la vida, las puede usar o no en momentos determinados.

El cambio de color de fondo es porque me interesaba más ser concreta con el objeto en sí mismo en los fondos negros para que no resalte tanto el individuo. Con el fondo rojo nos acercamos más a algo del simbolismo de la vida o de la pasión. Contorsión por ejemplo habla de cómo se busca una salida o una actitud frente a una situación, tiene más que ver con el actuar en la vida.

Parece que sea tu rostro en la mascara…

Bueno es porque soy pintora de formación. Siempre mi punto de partida fue el autorretrato. Pero no porque sea autobiográfico, sino más bien autorreferencial. Aquí hablo de la sociedad y del contexto que nos rodea.

¿La cuestión del espejismo es importante en Tributo? Hay dos fotografías en las cuales afloja el tema, aquella donde la mujer sostiene un espejo, y esa otra donde la mujer de la fotografía mira a través de un lente…

En la fotografía con el espejo, la mujer se está mirando al espejo pero la persona que está viendo no es ella sino que un reflejo de la máscara que usa…

El lente es para buscar a través del lente otra mirada sobre si que pueda ser hacia el espectador en un juego de intercambios de mirada o al contrario hacia sí misma y su interioridad.

Me gusta jugar con esos símbolos, que remiten a un lenguaje simbólico, próximo del que se usaba durante el Renacimiento.

 

Por Clelia Coussonnet

Mayo-Octubre 2012

Crédits photographie à la une : Aimée Garcia al encontrarnos en Aix © Uprising Art