Estudié grabado en el nivel medio y me gradué del ISA (Instituto Superior de Arte) en 1995. A partir de ese momento, empecé una obra más experimental con el grabado utilizando la xilografía. Trabajo en obras tridimensionales, casi todas mis piezas tienen que ver con el espacio.

 

¿El espacio en el cual vive lo influenció?

Mis temas han variado mucho. En un inicio eran más contextuales y, claro, tenían que ver con Cuba el país en el cual vivo. Pero de a poco mis temas se fueron universalizando y adquiriendo una perspectiva más global. Intento desde un tema más local llegar a un público más universal. La posición en donde vivo – Cuba, el Caribe – logró ser un incentivo para mis ideas, pero quería que mi trabajo abarcara preocupaciones más globalizadas. Muchos individuos comparten los mismos problemas.

¿Cuál es su material de creación?

Siempre usé la madera como elemento principal de mi trabajo. Uso cedro, y a veces madera proveniente de los países donde estoy (Europa, Japón, EEUU…). El cedro es la madera que se usa para hacer las cajas de tabaco de los cigarros cubanos. Es una madera preciosa, suave… Me interesa para mi obra. También hice obras en papel, pero lo que me gusta más es la xilografía.

Abel Barroso, Visa Monopoly, 2012 © Uprising Art

Abel Barroso, Visa Monopoly, 2012 © Uprising Art

¿El olor que se desprende del cedro es un elemento que toma en cuenta en sus instalaciones?

Es un elemento del mismo material que lo tenga en cuenta o no ahí está, incluso admito que le brinda algo a la obra. La madera tiene esa naturalidad del material que me gusta mucho. La uso justamente para dar a mi obra un elemento “primitivo”, casi de sencillez o de pobreza.

¿Qué reacción busca del público?

Con mis instalaciones lo que me gusta es que sean interactivas, que el público participe. Eso es permitido con ese material. Con El pinball del emigrante, por ejemplo, el público trata de jugar con los pinballs para llegar a la tierra prometida, para que se concretice el sueño americano. Me interesa que el público se conecte con mi obra, que tenga una experiencia con la obra para llegar a un nivel de comprensión de la misma más profundo.

Abel Barroso - Pinball del Emigrante © Abel Barroso

Abel Barroso – Pinball del Emigrante © Abel Barroso

Para la Bienal de La Habana del 2000 creé la pieza Café internet del tercer mundo. Propuse hacer un café internet porque el tema de la Bienal era la comunicación. Quise hacer un café internet dentro de un café real en el cual había músicos, mesas, comida. Quería tener un café internet alternativo en un café verdadero de modo que el público no se diera cuenta enseguida de estar en una obra de arte. Había pequeñas computadoras de madera y moviendo las manivelas se podía “navegar” en la red. Lo expuse en otros lugares como en Tokio, por ejemplo. Para las mesas hice manteles individuales, diseñé un logo del café para que lo llevaran músicos y camareros. Era un espacio interactivo de verdad en el cual los visitantes no se daban cuenta al principio, que era una obra con intervención.

Ha viajado en varias ocasiones a Japón. ¿Cómo empezó esto? ¿La tecnología allá, la cultura, el entorno se convirtieron en fuente de inspiración?

Conocí a un curador japonés que viene a menudo a Cuba. El opinó que mi trabajo sería muy bien entendido en Japón y que el público allá se reconocería en mis obras. Me propuso hacer una exposición y desde el 2003 he viajado varias veces a Japón, hice residencias, conferencias…

Allá también hice performances con mi robot y mis teléfonos. Antes los hacía con manivela, como en Café del tercer mundo – pero ahora los estoy haciendo “touch”, ¡van a ser táctiles! Tienen sus audífonos, su cargador…

Me interesaba la idea de la tecnología e ironizar sobre la globalización y la comunicación. En Japón hay esa cultura super tecnológica que me interesó analizar. Es increíble ver cuánto nos afectan la tecnología e internet, de qué modo las relaciones entre los individuos cambiaron. La gente es atada a los dispositivos tecnológicos. Para la generación de nuestros padres es « Sci-Fi » eso… No lo entienden. Nosotros estamos más relacionados con la tecnología y el mundo está cambiando a través de eso. Mis dispositivos tecnológicos son más cercanos a la era de piedra y tienen mecanismos. Así que no busco una perfección técnica sino más bien mi idea es hacer un comentario sobre esos dispositivos y esas nuevas relaciones de comunicación que tenemos.

¿El arte puede desafiar a la globalización y hacer que se quiebren las fronteras? ¿Puede resolver las fracturas actuales que dividen al “Norte” y al “Sur”?

El arte para mí es mi lenguaje. Un artista visual usa su arte como lo haría un músico con su letra y el ritmo. Es una forma de comunicación para mí. Hay artistas abstractos, minimalistas… No es mi caso. A través del arte quiero que el público entienda lo que quiero transmitir. Intento hacer construcciones visuales de ideas que quiero difundir. El arte debe tener mensajes. Por supuesto no todo es tan evidente y me gusta que mis obras tengan diferentes niveles de interpretación. Por esa razón hay dos cosas fundamentales en la comprensión de mis piezas: uno es mirar la obra, dos es interactuar.

Abel Barroso, Visa Vending Machine, 2012 © Uprising Art

Abel Barroso, Visa Vending Machine, 2012 © Uprising Art

En cuanto a las fronteras, en el Museo Nacional de Bellas Artes tienen que ver con las fronteras físicas y las mentales que nos ponemos. Las fronteras son lo que la historia hizo para separar distintas regiones del mundo que ahora se llaman país. Mayoritariamente son impuestas porque existen relaciones que van más allá del límite entre un país y otro. Las fronteras es un concepto disuelto. Ya no existen en Europa. En América Latina el idioma español hizo que se borrara una frontera. ¿Las fronteras culturales? Descendemos de España, de Portugal, de varios países de Europa. Hay una comunión entre esas culturas que se relacionan. Las fronteras en el mundo son usadas estratégicamente para separar a las personas, como para que no lleguen emigrantes, por ejemplo. Me interesa ese tipo de diálogo porque va funcionando de una manera local y de una manera tan global al mismo tiempo. Las ciudades tienen cada vez una población de cada país en el mundo. Son globalizadas. Se puede conocer a una cantidad increíble de personas, que provienen del mundo entero y que hablan muchos idiomas. Esa riqueza va aumentando. El resultado de esa riqueza me da muchas ideas en mi trabajo: por eso me centro en la idea de doble nacionalidad, de unión entre personas, casi de la búsqueda de un nivel o un status superior que las fronteras entre las personas… Que el pasaporte no sea solo una marca entre las personas porque funcionan varias identidades en un mismo individuo. El mundo se está construyendo así. Es algo que llega a formar parte de la realidad de todos los países.

El humor es una herramienta en su trabajo. Sus obras son como juguetes inocentes pero hablan de temas muy graves y relevantes en nuestro contexto.

El humor forma parte de una tradición de mi país. Establecemos comunicación a través del humor. Permite relajar temas tan serios. Creo que forma parte de la idiosincrasia del cubano y de nuestra identidad. Darle una vuelta a la realidad para buscarle un sentido más afable y más suave de la vida, o incluso para buscarle la mejor cara a un asunto, es parte de nosotros. Desde la guerra en contra de la dominación colonial, siempre el cubano usó el humor. Los criollos se burlaban de las autoridades españolas en el país. Eso ha transcendido en la historia: hemos heredado ese lenguaje de comunicación.

Uso mucho el humor con esa idea. Los temas de los cuales trato son fuertes y contemporáneos, el humor se convierte entonces en un vehículo para trasladar esos temas de forma juguetona y más asequible. A la vez, forma parte de mi lenguaje y es un vehículo de comunicación que he construido a través de los años. Humor, ironía, cinismo a veces, son complementos que espontáneamente voy insertando en mis obras.

En el estudio de Abel © Uprising Art

En el estudio de Abel © Uprising Art

La referencia a los juegos es porque jugar con algo es tratar de darle otro sentido. Quiero explorar cómo divertirse de algo que tal vez no sea para divertirse es una manera de encontrar nuevos sentidos a las problemáticas que investigo. Me gustan las obras lúdicas, que tienen elementos de juego y de participación. Por ejemplo, hice una obra en la cual el público tiene que lanzar tres aros de madera sobre un mapa del mundo. Si después de tres intentos la persona conseguía colocar dos de los aros entonces ganaba y se le otorgaba un pasaporte del norte o del sur…

¿Cuáles son sus proyectos?

Tengo bastantes… Dos exposiciones en EEUU, una en Los Ángeles y otra en Miami. Estaré haciendo una performance para el Brooklyn Academy of Music (BAM) en 2013, y en ese mismo año estaré en la próxima edición de la feria de arte contemporáneo ARCO en Madrid. También voy a tener una muestra individual en Venezuela, y en 2014 estaré en una exhibición sobre la guerra fría con artistas cubanos y estadounidenses.

 

Par Clelia Coussonnet

Mai 2012

Crédits photographie à la une : Abel Barroso © Abel Barroso