Uprising Art está feliz de compartir con sus lectores una serie de entrevistas dedicadas al Pabellón de Cuba en la 55a Bienal de Venecia, desde la cual hicimos un reportaje entre el 28 de mayo y el 1º de junio 2013.

Concentrándonos en la presencia de artistas contemporáneos caribeños en este evento internacional mayor, hemos entrevistados a los artistas participantes en el Pabellón de Cuba, el Pabellón de Las Bahamas y en el Pabellón del IILA.

Lea el dúo cubano Liudmila & Nelson sobre su participación en la 55ª Biennale de Venezia, con La Perversión de lo clásico: Anarquía de los relatos.

Trabajan como un colectivo, ¿se podrían presentar?

Funcionamos como un equipo, Liudmila & Nelson, y venimos trabajando en colaboración desde hace 22 años. Cuando empezamos, yo estudiaba pintura en la Academia San Alejandro, y Liudmila es de formación autodidacta. Empezamos por un periodo pictórico y más instalativo, con un arte de intervención, casi de arte povera en cierta medida. Pero nos fuimos moviendo hacia la fotografía con nuestro primer proyecto puramente fotográfico que preparamos todo el año de 1994 y expusimos en 1995. Desde entonces hemos profundizado el camppo de la fotografía y también el videoarte.

¿Cuáles son los temas principales de investigación en su práctica?

Una parte importante de nuestro trabajo tiene que ver con la idea de conocernos a nosotros mismo y de conocer la realidad en la que vivimos a partir de la práctica del arte. La realidad es mucho más compleja de lo que las personas perciben… Algunas personas toman un partido y piensan que todo lo que está del otro lado está mal. Si analizas cuidadosamente es difícil llegar a un extremo de una verdad y que esa siga siendo una verdad. En ese sentido el arte nos ofrece otras alternativas para apreciar la realidad.

En la práctica, trabajamos por temas. Por ejemplo, tenemos bastantes obras acerca de las ciudades como espacios de memoria, de vivencias emocionales, como espacios geográficos que tienen una trayectoria en el tiempo cuyo desarrollo se ve afectado por las memorias que tenemos de ese tiempo.

Liudmila & Nelson, Los que ya no estan, 2004-2006 © Liudmila & Nelson

Liudmila & Nelson, Los que ya no estan, 2004-2006 © Liudmila & Nelson

También hemos investigado los temas migratorios a menudo. Ambos nacimos afuera de Cuba: Liudmila es de madre cubana y de padre cubano-irlandés y nació en Moscú, Rusia; yo soy de padre cubano y de madre cubana-española y nací en Berlín, Alemania. En aquellos años, haber nacido afuera de Cuba era una rareza. Había muy poca población que no fuera cubana viviendo en Cuba en los 1960-70, o incluso a principio de los 1980. Eso siempre nos colocó en una situación “desde afuera”: la sociedad nos ponía en el borde, éramos un centro de atención. Esta posición de extrañeza que la sociedad te coloca, que no significa que te rechacen sino que te ven diferente a lo demás, te da la oportunidad de observar más detalladamente lo que está sucediendo en la sociedad entera. Te vuelves un observador ante la paradoja de ser observado. El tema migratorio también lo abordamos a la luz de la migración masiva de los años 1990 cuando – por la escasez general que había en Cuba, y por la caída del campo socialista que aisló completamente al país – muchos se fueron hacia las costas del estrecho de Florida en barcos, botes, bicicletas acuáticas, balsas, hasta
automóviles y camiones flotantes…  Esas migraciones dejan sus huellas. Hicimos muchas obras que tienen relación con eso, pueden llegar a ser obras que duelen mucho también… La pieza Los que ya no están, por ejemplo, es una serie de retratos de las casas de los amigos que se fueron. No solo es un catálogo de esos amigos que ya no viven en Cuba sino que también es un mapa emocional de la ciudad. Las casas sirven de puntos de referencias para desplazarse a otros lugares o indicar una dirección: por ejemplo, tal cosa queda a dos cuadras de
la casa de Emilio o de Jorge…

Liudmila & Nelson, Todos los caminos conducen al mar, 2007 © Liudmila & Nelson

Liudmila & Nelson, Todos los caminos conducen al mar, 2007 © Liudmila & Nelson

Vinculado a ese tema, trabajamos sobre la relación de Cuba con el mar. La pieza Todos los caminos conducen al mar es una composición fotográfica donde se ve todos los caminos que dan al malecón habanero que es como el límite de la isla. La forma en la cual lo presentamos muestra a los edificios que quedan frente a frente en estas calles como proas de barcos. La obra discursa sobre la relación de esta ciudad con el mar, puerta de entrada y salida de toda isla. Diez año más tarde, en 2007, tuvimos la posibilidad de hacer la versión en video, en la cual se incorporan otros elementos que vienen implícitos en la temporalidad de la obra.

En la Bienal de Venecia, están exponiendo el video Absolut Revolution: La Isla. Trata otra vez de esa relación al mar. ¿Qué más puede decirnos sobre el título de la obra y su concepto?

Esta pieza forma parte de un gran proyecto que venimos desarrollando desde 1996 y que expusimos por primera vez en 2002. Consta con cerca 400 imágenes y varios videos.

Liudmila & Nelson, Absolut Revolution: La Isla © Uprising Art

Liudmila & Nelson, Absolut Revolution: La Isla © Uprising Art

Absolut Revolution: La Isla es una versión video de una fotografía que creamos en 2002. La plaza de la Revolución es el corazón de la Cuba actual porque es desde este lugar que ha cambiado toda la vida de la isla desde 1959. Incluso antes, los intentos prerrevolucionarios de cambiar el sistema en 1953 estaban también vinculados a las ideas de José Martí – la persona a la cual está dedicado este monumento. La idea de la obra es intentar reducir la identidad de Cuba a su mínima expresión a partir de la relación de este monumento y de José Martí con la isla. Son como el extracto de la identidad cubana. La obra es ambigua desde el principio, y nos sirve para tratar de entender la realidad en la que vivimos. Una realidad que es compleja y difícil de juzgar.

En cuanto al título, jugamos con Absolut Vodka. Referimos a Absolut Vodka por la relación con Rusia, pero también con la idea que la firma misma utilizó a artistas para trabajar en sus campañas publicitarias. Nosotros queríamos hacer lo contrario, queríamos tener nuestra Absolut Revolution. Metafóricamente – como lo hizo la revolución al nacionalizar las grandes empresas como la United Fruit Company – queríamos nacionalizar la Absolut Vodka para la revolución. El título también podría referir a un concepto filosófico de enceramiento en sí mismo (absolute) y eso es un poco una metáfora de Cuba en los años 1990.

Desde el principio, quisimos que el proyecto entero construyera metáforas en el filo de la navaja, sin tomar partido, sino señalando el tema invitando a los espectadores a construir su propia historia. Hemos presenciado incluso intensas discusiones entre varias personas que interpretan cada uno de ellos una idea diferente acerca de lo que “quiere decir la obra”, y ha sido muy interesante, porque las personas normalmente solo ven una cara de la moneda. Para nosotros la obra es todas esas cosas contradictorias que la gente ve en ella; la plaza casi sumergida en el mar puede ser lo único que queda como remanente, como faro de estas ideas comunistas, como última esperanza para todo lo positivo que puede haber en las ideas humanistas de izquierda, o puede ser una anunciación del colapso de un régimen que ha mantenido a la isla circunscrita a único partido político y una sola alternativa de organización social. Pero lo más importante es que es Cuba, nuestra isla, y todos los cubanos queremos de una forma u otra lo mejor para ella

Esa obra está ahora expuesta en el contexto de Venecia, que también tiene esa relación muy fuerte con el agua, con su laguna. Además se encuentra la pieza en el Museo Arqueológico.

Aquí la pieza cambia muchísimo… Está concebida para ser presentada en un espacio obscuro, en una pantalla inmensa y con un piso reflectante para que el mar se refleje en el piso. La idea es que en la presentación el espectador sienta que puede transitar a esa realidad.

El video tiene 5 minutos de sonido y 5 minutos de silencio. Los momentos en el cual cambia del uno al otro son estresantes, crea una sorpresa ese cambio de banda sonora. Pero, igual, los dos sonidos acaban por ser relajantes. Queríamos intervenir esa burbuja de confort en la cual muchos se encuentran, donde piensan que nada va a cambiar. El factor de la sorpresa, en Cuba, lo sentimos diariamente.

Liudmila & Nelson, Absolut Revolution: La Isla © Uprising Art

Liudmila & Nelson, Absolut Revolution: La Isla © Uprising Art

Con la propuesta del curador Jorge Fernández Torres – sobre pervertir los diálogos clásicos aquí en la bienal – la pieza dialoga con dos bustos: uno de Marco Aurelio y otro de un general pompeyano. Cambia la identidad de la pieza y se establece una suerte de conversación entre esas dos figuras históricas y aquella de José Martí. Incluso se abre una conversación silenciosa con el espectador. Para nosotros fue una sorpresa cuando la instalamos, porque de repente en este ambiente tan cargado de historia la figura de José Martí que nos resulta tan cercana en el tiempo, se colocó como por arte de magia en el mismo plano histórico que los personajes de la Roma antigua, y poco a poco Marco Aurelio y su general se acercaron a nuestro tiempo iniciado una conversación sobre temas de actualidad que tan cercanos fueron a Martí, temas relacionados con el futuro de Cuba.

Venecia, Italia – 1º de junio 2013

Por Clelia Coussonnet

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Créditos de la fotografía de portada : Liudmila & Nelson & Sofia © Lidumila & Nelson